Es curioso como en un momento la vida puede dar un giro de 180º y sí, dar la vuelta completa. Todo lo que parecía ir bien, empieza a desmoronarse de golpe cegándote de cualquier resquicio de escapar. O todo lo que parecía ir mal, empieza a desmoronarse de golpe cegándote de una luz maravillosa. Pero más curioso es aun, que tengan que llegar y arrancarnos la emoción para darnos cuenta de nuestros deseos, de que la vida no es tan larga como la habíamos pintado con nuestras primeras pinturas de Plastidecor, ni como para dejarlos en una lista de cosas pendientes y esperar el momento propicio.
Por eso hoy, me he decidido a empezar una nueva etapa en este camino lleno de sorpresas que no siempre te hacen esbozar una sonrisa. Quién me iba a decir que acabaría desvelándoos algunos de mis secretos menos confesables, trasladando desde el medio de mi pecho un puñado de historias que giran eternamente sobre un mismo círculo.
No sé si aun empleando mil palabras entenderíais lo que he intentado explicar, y tampoco os voy a mentir, el secreto de las mismas circula en sentidos muy diferentes, así que cada uno, a su buen entender, juzgue por sí mismo.
